Okinawa, las islas paradisíacas que esconde Japón

Okinawa, las islas paradisíacas que esconde Japón

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¿Recuerdas Japón? La cuna de la espiritualidad, la paz y, a su vez, centro neurálgico del mundo frenético, del "ir y venir" y la tecnología. Un delicioso contraste. Sin embargo, estas grandes características, que diseñan la filosofía japonesa, han dejado en secreto la magia de otros lugares de ensueño, tan bellos como cualquier escenario paradisíaco que aterrice en nuestra memoria. El archipiélago Okinawa cumple con creces como opción idílica para destination wedding o lunas de miel inolvidable, perfectas para enlazarse con otros destinos como Tokyo y Kioto. Desde Oficina Nacional del Turismo de Japón, buceamos en las profundidades de Okinawa.

Un desconocido para el mundo

Los japoneses ya conocen esta maravillosa pieza sita en su bella geografía, surcada por las mejores playas de la zona. Sin embargo, el resto del mundo permanece al margen, sin haber reparado en sus peculiares encantos y centrándose únicamente en las grandes urbes y templos del país. El clima tropical y su oferta marítima ponen los cimientos de este gran centro de vacaciones, donde el relax y el contacto con la naturaleza destacan por encima de todo. La arena blanca y la limpidez del agua son las señas de identidad de cualquier entorno paradisíaco, ambas decorando las extraordinarias playas que dan vida a esta privilegiada reunión de 160 islas.

El viaje a es perfecto para combinar con Tokio y Kioto. La mezcla del destino urbano con el relajante suponen una aventura llena de contrastes. Los vuelos desde Tokio o Kioto son realmente económicos, por lo que el combinado resulta una opción más que acertada. Numerosas aerolíneas te llevan directo desde ambas ciudades hasta el paraíso.

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Pura vida

En todo el archipiélago de Okinawa se respira paz, tranquilidad y pureza. Allí, la naturaleza toma preponderancia, así como la oferta de baño y aventuras oceánicas. Quizá por ello, el conjunto goza de una calidad de vida envidiable, mucho mejor de la que presumen otras grandes ciudades y países del mundo.

En el pueblo de Ōgimi, en el distrito de Kunigami, se concentra la mayor población de centenarios de todo el mundo. Con una índice de 3500 personas en la villa, hasta 9o de ellas superan los 100 años de edad, por lo que se considera al pueblo como el más longevo del mundo. En estas tierras, enfermedades típicas de los últimos siglos, como las cardiovasculares, los infartos y los cánceres de mama y de próstata, están muy por debajo de la media.

La belleza de sus islas

El archipiélago de forma parte de las conocidas islas Ryūkyū, justo en el sur de este magnífico conglomerado isleño. La isla de Okinawa es la referencia, la más grande, poblada y con mayores infraestructuras. Forma parte del Ocean Expo Park, un reducto protegido que da cobijo a un museo al aire libre donde se ha reproducido un pueblo de Okinawa (deshabitado y meramente informativo) de la época Ryukyu ( Native Okinawan Village) e incluye el famoso Churaumi Aquarium. Naha, la ciudad más importante y grande de las islas, coloca sus cimientos en esta gran pieza del archipiélago, responsable de recibir a los turistas por medio del aeropuerto y de colocarse como gran destino para las familias. La isla Kume es otro de los tesoros que guarda esta primera porción del archipiélago.

Dentro del archipiélago de Okinawa, se dan cita un buen grupo de conjuntos isleños, cada uno diseñado para ofrecer paz y tranquilidad a sus visitantes. En islas Kerama, Tokashiki combina a la perfección su vertiente vegetal y marítima. El turquesa de sus aguas y las verdes montañas de plantas y árboles ofrecen las especialidades del paraíso, como si se tratara del trópico. La isla Aka mantiene un fondo marino de extraordinaria biodiversidad, donde buzos y científicos disfrutan de sus ricas mieles.

Ya fuera del archipiélago Okinawa, como parte del archipiélago Sakishima (dentro de la prefectura de Okinawa), las islas Miyako presenta la estampa visual y natural más espectacular de todo Japón, además de contar con Yonaha Maehama, la mejor playa del país. Allí se dan cita algunos de los mejores espacios para practicar el submarinismo, ideales para observar sus cerca de 100 especies.El puente Irabu, con 3540 metros de longitud, une Miyako con Irabu, dos de sus grandes islas.

Como parte de islas Yaeyama, isla Iriomote es la segunda más grande de todo el archipiélago y tiene como única infraestructura una carretera para unir aldeas. El resto es propiedad de la naturaleza, con abundantes tesoros en su interior. Esta frondosa y verde obra de arte de la Madre Tierra, solo accesible a través de jetfoil, es perfecta para los amantes del senderismo y las aventuras en plena naturaleza.

En el mismo espacio, isla Ishigaki es excelente para el buceo, donde la experiencia "Manta scramble" te coloca como testigo privilegiado para ver las rayas. El golfo de Kabira, repleta de playas y paisajes tropicales, se erige como punto estrella de la isla. Asismismo, la isla de Taketomi, por su parte, contiene las mismas especialidades para los amantes de las profundidades marinas, además de maravillosos paseos a lo largo de toda la isla con bellas referencias a la arquitectura de la zona. Yonaguni Island tiene en su población de mariposas atlas y en el licor Yonaguni-san sus grandes bazas, unidas a la especialidad del archipiélago en el arte del buceo.

Las mejores playas de Japón

Okinawa es un lugar de turismo para los japoneses que buscan desconectar. El resto del mundo, anclado en los destinos playeros de siempre, tiene todavía mucho por descubrir en sus islas. Entre otras cosas, un arrecife de coral que nutre las profundidades del archipiélago, así como las mejores playas del país.

La isla de Okinawa tiene como piedra preciosa la playa Nishihama (Hateruma), a la que se puede acceder en bicicleta para explorar sus reconfortantes aguas turquesa. La playa de Yonaha Maehama (Miyako), considerada como la mejor de Japón en múltiples ocasiones, extiende su fina arena a lo largo de siete kilómetros de costa, con la mezcla de tonos verdes y azules en su amplio lienzo marino. Playa Emerald, por su parte, hace referencia al color de la joya que pinta su espectacular agua.

Playa Aharen (Isla Tokashiki) cuenta con exuberancia vegetal en la superficie, tan frondosa y variopinta como la del trópico, y en el fondo marino, con la paleta de colores que suministra los corales. La playa de Sunayama (Isla Miyako)destaca por su curiosa orografía (formas en las piedras y grandes cantidades de fina arena blanca). Asimismo, Playa Aragusuku (Isla Miyako)ofrece las mismas maravillas en sus exteriores y profundidades. Hate No Hama (Isla Kume), Tokashiku (Isla Tokashiki), Eef (Isla Kume)y Furuzamami (Isla Zamami) también tienen mucho que decir. Un lujo.

La rica cultura de Okinawa

En escenario que presenta Okinawa es ideal para conocer a fondo la base de su cultura religiosa. En un principio, en el archipiélago existía una importante cultura local. Con el tiempo, la religión ryukyuense acogió carcaterísticas de las religiones chinas (taoísmo, confucionismo y creencias populares), del budismo y del sintoísmo japonés. El ámbito familiar y las ofrendas, todo desde el respeto y la devoción, y con el toque místico de las religiones asiáticas, invitan a comprobar in situ sus encantos. Gracias a esta mezcla de culturas, con la tradición primigenia del lugar en comunión con las influencias chinas y japonesas, Okinawa disfruta de una cultura muy original.

Okinawa es, además, la cuna del kárate, el arte marcial conocido en el mundo entero. Nació en el siglo XVI con el principal propósito de que los guerreros nobles de las islas defendieran al rey de las mismas. Actualmente, esta disciplina tiene aplicación internacional. Además, existe una tradición taurina sin sangre, pero muy diferente a la que todos conocemos. En este caso, dos toros se enfrentan entre ellos, como ocurriría en un combate de sumo, y sin mediar armas ni un matador. A la vista de sangre, el público no queda nada contento.

Asimismo, las islas de Okinawa poseen extraordinarias leyendas que siguen alimentando el acervo popular de la zona. Kijimuna, por ejemplo, es un hada que forma parte del folklore de Okinawa. Este misterioso ser camina por las playas, porta una larga melena roja y ayuda a los pescadores. Por otro lado, las yuta y noro son dos elementos espirituales que tienen mucha importancia en la cultura de Okinawa. El primero es una médium espiritual y el segundo una sacerdotisa. Ambos son mujeres y tienen como objetivo la guía del espíritu y la visión del pasado, del futura y la fortuna.

Como lunar, aunque interesante desde el punto de vista histórico, en Okinawa tuvo lugar la famosa batalla del mismo nombre durante la Guerra del Pacífico. Las islas poseen memoriales e información sobre el acontecimiento, siempre con el máximo respeto.

Alojamientos típicos y lujosos

Si te decides por esta nueva sección del paraíso, los mejores hoteles de la zona, con la línea estilística del archipiélago como referente decorativo, tienen las puertas abiertas para parejas de enamorados.

es el centro especializado enHoshinoya Taketomi lujo y tradición. En un ambiente de paz total, la naturaleza circundante y la cultura de Okinawa dan voz a los principales servicios del hotel, poniendo especial énfasis a la gastronomía autóctona.

The Seven Stars Resort Ishigaki, por su parte, es perfecto para parejas que deseen la más absoluta intimidad. El hotel lo ocupa solo una pareja en cada estancia, con el pequeño y lujoso complejo a su entera disposición, la playa y la frondosa vegetación de alrededor.

Hyakuna Garan está totalmente alejado de la civilización, con las montañas y el mar rozando su fabuloso complejo. En el propio resort se organizan recepciones y banquetes para bodas de cuento.

Múltiples y emocionantes actividades

El Hoshino Resort Risonare Kohamajima está especializado en organizar actividades especiales para disfrutar en pareja. En Ishigaki, Prime Scuba diseña expediciones submarinas para avistar las mayores concentraciones del mundo de rayas, un espectáculo que deja huella. Asimismo, el viaje en kayak hacia la llamada isla deshabitada es una fantástica oportunidad para surcar las aguas cristalinas que bañan la costa de Okinawa.

Para adentrarse más en la cultura del sur japonés, las parejas pueden hacerse fotos juntos con los vestidos que engalanan la tradición de Okinawa. Además, disfrutar de la artesanía del lugar con dos actividades a base de telares y pinturas.

Okinawa es la pureza de la océano y la naturaleza, es tradición y cultura de una zona desconocida para el mundo. Paz, relax y conexión con la Tierra son las notas que componen esta bonita historia del sur japonés, una joya que Oficina Nacional del Turismo de Japón te ofrece como oro en paño.

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