8 consejos para crear hábitos deportivos saludables en los niños

8 consejos para crear hábitos deportivos saludables en los niños

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Cuando los niños comienzan a entrenar y a sentirse cómodos practicando uno o varios deportes, no podemos exigirles los mismos objetivos o la misma disciplina que a un adulto.

Durante la infancia no solo es esencial inculcar a los niños hábitos saludables de alimentación, también es importante que practiquen algún deporte, pues no solo les ayudará a mantenerse alejados del sedentarismo, también podrán disfrutar de otros beneficios del ejercicio físico: ayuda a prevenir la obesidad, desarrolla sus habilidades sociales, favorece el descanso... A la hora de elegir un deporte para los peques, no será necesario que escojan una actividad por encima de otra, sino que practiquen diferentes juegos que les aporten múltiples beneficios. Así disfrutarán de cualquier deporte y desarrollarán unas habilidades deportivas útiles para su posterior crecimiento. Roberto Crespo, entrenador del centro deportivo Zagros Sports, destaca la importancia de favorecer el correcto desarrollo de los niños y habituarles a unos hábitos de vida saludables, incluyendo la actividad física.

Para comprender mejor las necesidades de los pequeños y crear hábitos deportivos saludables en ellos, nos recomienda las siguientes pautas:

1. Tomarlo en serio

Para crear una rutina donde el deporte sea parte de la normalidad de los niños debemos respetar, sin convertirlos en un yugo, los horarios y días de entrenamiento. El mantenimiento de una rutina periódica permitirá la progresión regular de los niños y les ayudará en el desarrollo del sentido de la responsabilidad y el compromiso.

2. Ser pacientes

Para los menores, lo más importante de la competición es participar y aprender. No debemos forzarlos para conseguir mejores marcas o retarlos a medirse con otros niños más experimentados. Además, que sean buenos en algún deporte de pequeños no significa que lo vayan a ser de adultos, ni a la inversa. No podemos crear grandes expectativas que los saturen o presionen.

3. Pensar a largo plazo

La mejor competición es la que los niños establecen con ellos mismo buscando superarse. Será labor del entrenador o monitor establecer objetivos realistas y personalizados para cada uno. Por ejemplo, en atletismo, un niño de 15 años ya será capaz de terminar una carrera de 500 metros en menos de 25 minutos. Así se busca una progresión regular por medio de objetivos alcanzables que aumenten su motivación.

4. Pasar un reconocimiento médico previo

Aunque el niño no tenga ningún problema de salud, deberá pasar un reconocimiento por parte de su médico al comienzo de la temporada para confirmar en qué momento de su desarrollo se encuentra, qué ejercicios pueden ser más convenientes y los puntos a trabajar.

5. Promover la técnica

Aprender de forma correcta la técnica de cada deporte será para los niños más importante que la condición física. Siendo el cuidado de la forma física inherente al deporte, será la técnica la que evite lesiones y permita mejorar marcas y aumentar con ello la motivación de los deportistas. Es por ello que en el aumento de volumen e intensidad de los entrenamientos hay que priorizar la técnica.

6. Elegir con criterio un deporte

La elección de cada actividad física será clave para su desarrollo físico y emocional. Los deportes grupales son más beneficiosos para los niños de más de 7 años, ya que con ellos descargan una gran cantidad de energía y se refuerzan las relaciones con los otros niños y con su entorno, además de fomentar la tolerancia a la frustración.

Para los más pequeños, entre 3 y 7 años, los deportes individuales como la natación o el tenis promueven la concentración y la disciplina. A nivel físico, para ellos tiene un mayor protagonismo la psicomotricidad y la percepción de su propio cuerpo y sus movimientos.

7. Priorizar la velocidad

Dado que uno de los factores más importantes en la infancia es el desarrollo neuromuscular, es la velocidad la aptitud física a destacar por encima de la fuerza o la resistencia. Por medio de entrenamientos cortos y rápidos se definirán los movimientos para que sean eficaces y efectivos. Esto supondrá una mejor coordinación y una mayor percepción de cada gesto por parte del niño en su vida diaria. La resistencia, por contra, se va desarrollando a lo largo de los años gracias a una continuidad en el entrenamiento.

8. Buscar la diversión

Por último, pero no menos importante, los niños tienen que divertirse. Tienen que disfrutar del deporte que practican y sentirse bien. Un entrenamiento variado, fuera de la monotonía y con clases divertidas facilita la creación de un hábito y aumenta la proporción de niños y jóvenes sanos y alejados del sedentarismo.

Artículo elaborado en colaboración con Zagros Sports.
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por Redacción enfemenino

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